En el Bolero de Raquel podemos
decir que Cantinflas o Padrino pasa por la hornada de un héroe. Al principio él
es muy egoísto pensando solo en él. Que cambia todo es un niño que él tiene que
cuidar que se llama Chavita. Mientras él lo está cuidando el aprenda de pensar
en otros. En querer cuidarlo ellos se van de su lugar y cuando regresan
Cantinflas es diferente y el aprenda de sacrificar y pensar en otros. Cuando pensé
en eso me hizo recordar de una película que me encanta que vi hace tiempo que
se llama El Laberinto de Fauno.
En esta película
la niña tiene que ser probada para ver si de verdad toda vía es la princesa del
otro mundo y de que no se ha corrompido. Ella tiene que ir a otros lugares para
poder probarse. Ella pierde una de las pruebas y casi pierde la oportunidad de
regresar a su mundo. Pero que es interesante es que el fauno le da una prueba más
para poder calificar para regresar. En esta prueba requiere que ella lleve a su
hermanito al laberinto. Cuando llega el fauno dice para poder pasar ella tiene
que derramar la sangre de un inocente o sea su hermanito. Ella rechaza esta opción
y por esta decisión ella se muere. Pero porque ella rechazó el idea de dañar a
su hermano y en lugar sacrificó a si misma ella se califica para regresar a su
mundo.
Nosotros
somos como el padrino y la niña. Tenemos que dejar nuestro hogar e ir a otro
lugar, el mundo, y ser probado. La forma que pasamos esta prueba es poder
aprender de sacrificar todo por Dios o por los demás. De dejar de ser egoístas.
